El afán aventurero y la raza indómita del pueblo español les llevó a descubrir y conquistar un inmenso continente (América) y les permitió llevar el timón del mundo conocido. Pero ello no frenaba el anhelo de seguir haciendo crecer el Imperio más grande que ha pisado la Tierra.
Entre 1565 y 1605 el rey "Piadoso" Felipe III de España organizó tres viajes con el objeto de conquistar la Terra Australis Incognita, un continente situado en el Mar del Sur (Océano Pacífico, recientemente descubierto por el español Vasco Núñez de Balboa).
Las dos primeras expediciones al mando de Mendaña, las cuales ya fueron expuestas con anterioridad en este blog, fueron un fracaso.
El tercer viaje, compuesto de tres naves, fue comandado por el portugués siempre fiel al servicio de España Pedro Fernández de Quirós. En 1605 Torres navegó con Quirós como capitán de la nave "San Pedrico" hacia La Austrialia del Espíritu Santo(Vanuatu).
El barco de Quirós fue arrastrado por el mar y tuvo que regresar a México. Mientras tanto Torres se quedó junto al resto de sobrevivientes en Espíritu Santo. Se inició una búsqueda sin éxito de los restos del buque Quiros, durante la cual descubrieron que estaban en una isla no un continente como creían.
Al no poder continuar hacia el norte debido a las tempestades, Torres, que ya estaba al mando de la expedición, costeó el sur de Nueva Guinea, pasando por San Juan Batista (Yule Island), Orokolo Bay, Malandanza (Umuda Island), Isla de Perros (Bristow Island) y avistó Long Reef frente al cabo York(Extremo norte de Australia).
A continuación, sin saberlo, traspasó el Estrecho de Torres (que lleva su nombre desde 1769 gracias al escocés Alexander Dalrymple, quien por primera vez leyó los documentos de Torres en Manila). El Estrecho de Torres tiene una anchura aproximada de 150 km y une el Mar del Coral en el este con el Mar de Arafura al oeste. En el estrecho se encuentran las islas del Estrecho de Torres, habitadas por los isleños del estrecho de Torres, un pueblo melanesio relacionado con los papúes.
Luego costeando Nueva Guinea y doblando el Cabo de San Pablo zarpó del Norte a Cinco Hermanas (Misool Island), llegando a Manila el 1 de junio de 1607. Torres pasó el resto de su vida en Manila. El informe de su viaje no fue descubierto hasta 1762 (150 años después de su muerte).
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jueves, 29 de noviembre de 2012
jueves, 5 de julio de 2012
Las expediciones de Don Álvaro de Mendaña por el Oceáno Pacífico.
El Adelantado Álvaro de Mendaña, era un leonés muy capacitado, excelente cartógrafo y hombre de mar que navegó por los mares del sur en busca de hacer más grande si cabe un Imperio Español dónde nunca era de noche. En 1567 Mendaña marchó hacia Perú junto a su tío que acaba de ser nombrado Presidente de la Real Audiencia de Lima.
En el mismo año que llegó a América decide reiniciar la búsqueda de la Terra Australis Incognita. Para ello partieron dos barcos desde El Callao una expedición comandada por Álvaro de Mendaña, llevando como capitán del barco Los Reyes a Pedro Sarmiento de Gamboa y al mando de Todos los Santos a Pedro de Ortega. El objetivo de tan arriesgada y costosa misión era poder crear un asentamiento español en tan estratégica zona, para poder servir de base a los barcos que comerciaban en Filipinas y evitar ataques de piratas ingleses. Además los españoles habían escuchado de los incas que por allí abundaba el oro, creyendo después que ahí debían encontrarse las famosas minas del Rey Salomón.
Un año más tarde del comienzo de la expedición, el 7 de febrero de 1568, avistan tierra. La primera isla que pisaron fue bautizada con el nombre de Santa Isabel. En un periodo de seis meses descubrieron y exploraron la Isla de Ramos, San Jorge, las islas Florecidas, Galera, Buenavista, San Dimas, Guadalupe, Guadalcanal, Sesarga, islas de San Nicolás, San Jerónimo y Arrecifes, San Marcos, San Cristóbal, Treguada, Tres Marías, San Juan, San Urbán, Santa Catalina y Santa Ana. Con el paso del tiempo les modificaron los nombres y son muy pocas las que conservan su nombre original. Pese a no haber encontrado el oro del Rey Salomón, éste conjunto de islas fueron bautizadas con el nombre de "Islas Salomón".
De regreso al Perú viajaron por la ruta utilizada por el Galeón de Manila hasta Acapulco. LLegados al Perú, Alvaro de Mendaña informa al Virrey García Hurtado de Mendoza de la importancia de conquistar estas islas recién descubiertas. El Virrey autorizó ésta segunda expedición, aportando los efectivos militares, mientras tanto Mendaña se encarga de atraer a mercaderes y colonos para participar en la misión. Las naves partieron nuevamente desde El Callao en 1595. En total se embarcaron unas 400 personas en 4 barcos: San Gerónimo, Santa Isabel, Santa Catalina y San Felipe. De camino a las Islas Salomón descubren una nueva serie de islas desconocidas. Mendaña bautizó a éste archipiélago como Islas Marquesas, en honor a la esposa del Virrey que a su vez era Marqués de Cañete.
Cuando llegan a las Islas Santa Cruz, recién descubiertas y pertenecientes al archipiélago de las Islas Salomón deciden fundar una colonia. Pero todo se pone en contra de los intereses de los españoles. Álvaro de Mendaña fallece a causa de la malaria. Los nativos se vuelven hostiles contra los colonos y la situación se hace insostenible. Por ello se decide abandonar las islas y los colonos que sobreviven marchan hacia Manila llegando a puerto solamente la San Gerónimo, capitaneda por Pedro Fernández de Quirós.
martes, 17 de abril de 2012
Fray Andrés de Urdaneta, "el Colón del Pacífico". Evangelizador del único país católico de Asia.
Conocido por algunos como el "Colón del Pacífico" más bien porque supo ir y volver como hiciera el almirante Colón. Los anales de la historia le ignoran pero en la mente de los que aman el mar perdurará eternamente por ser un pionero y estar a la altura de lo más grandes protagonistas del Descubrimiento. Fray Andres de Urdaneta nació en la provincia de Guipúzcoa a principios del siglo XVI. Fue criado en el seno de una familia adinerada. De buena educación, dominaba las matemáticas y los idiomas.
En 1525 participa en la expedición española hacia las Islas Molucas dónde es testigo de la muerte del ilustre marinero Juan Sebastián Elcano. Más tarde en México entra en la Orden de San Agustín. En 1565 junto a Legazpi y García Jofre, alcanzó fama mundial por descubrir la ruta por el océano Pacífico desde Acapulco hasta Filipinas y desde Filipinas, costeando rumbo sur hasta Acapulco, recorriendo 20 mil km en poco más de 4 meses. Ésta ruta se conoció como el "Tornaviaje". El nuevo trayecto era estratégicamente muy importante ya que permitíó unir comercialmente a las colonias de América con las de Asia durante casi 300 años. Por él navegaba el famoso Galeón de Manila entre otros.
Urdaneta, además de sus célebres expediciones y sus buenas cualidades de marinero, también fue el responsable de la difusión del cristianismo en las Islas Filipinas, llevándolo a cabo de una manera mucho más respetuosa con las culturas nativas que la realizada en América.
Junto a Urdaneta había cinco Agustinos que se encargaron de las primeras evangelizaciones en el archipiélago filipino en 1565, el mismo año que llegó de su expedición junto a Legazpi y García Jofre. Con el tiempos llegaron los franciscanos y, posteriormente, los jesuitas, dominicos y agustinos recoletos. Los Hermanos de San Juan de Dios iniciaron su trabajo en 1641 estableciendo hospitales en varios lugares.
La ingente labor de éstos casi nueve mil misioneros hizo de Filipinas el único país de mayoría católica de todo el Oriente.
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martes, 21 de febrero de 2012
El polivalente Sebastián Vizcaíno, primer embajador de un país europeo en Japón

Un personaje de nuestra historia, tan peculiar como olvidado en nuestros días. Se le recuerda por la polivalencia en sus tan distinguidos oficios. Estaba capacitado tanto como para tomar las armas de militar, participando en la anexión de Portugal por parte de la corona española, o entablar negocios como comerciante en sus visitas a Filipinas, México, etc.
Separadamente de las dos profesiones anteriores, y como buen español, fue un gran explorador que indagó por la costa pacífica de la actual California y México. La misión de Vizcaíno no era otra sino cartografiar dicha costa, elaborando con gran precisión abundantes mapas que sirvieron de enorme utilidad para los navegantes españoles que por allí se hallaban. Durante sus expediciones y mientras realizaba los mapas, se dedicaba a nombrar cabos, golfos y mares, incluso él le dió nombre a las importantes ciudades de Ensenada (México) o San Diego (California), entre otras.
Por último, hablaremos de la profesión que le dió más popularidad en los tiempos que vivió. Si ya fue pionero en muchas de sus tareas anteriores, en la siguiente lo fue mucho más, Sebastián Vizacaíno se dedicó también a la Diplomacia.
Como diplomático fue enviado por Felipe III el Piadoso a Oriente, ansioso el monarca de establecer relaciones con los paises asiáticos. Luego de ser elegido emisario en Filipinas, cambió su destino al poco tiempo para ir a Japón en 1611. Cabe recalcar que durante el siglo XVII Japón era un gran Imperio rico en especias y con gran actividad comercial, pero estaba practicamente aislado de los paises de Occidente. Al llegar a la corte de Japón con el cargo de embajador de España, Sebastián Vizcaíno se conviertió en el primer embajador europeo en el Imperio del sol naciente. A Vizcaíno le acompañaron gran cantidad de mercaderes para comerciar con este país. Aprovechando los viajes de los comerciantes, fueron acompañando a estos, misioneros jesuitas con la función de fundar órdenes cristianas en esta nación, aglutinando una considerable comunidad de cristianos.

Tras su muerte, fue honrado al bautizar con su nombre varios lugares que él exploró, como la Bahía Sebastián Vizcaíno o el Desierto Sebastián Vizcaíno, que vemos en la imagen.
lunes, 1 de marzo de 2010
Los últimos de Filipinas y los héroes de Baler.
De éstas dos maneras son mundialmente conocidos los soldados españoles que lucharon en el sitio de Baler contra los independentistas filipinos en el marco de una guerra creada por los Estados Unidos para la conquista de las últimas colonias españolas de Ultramar( Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam), en lo que fue la guerra Hispano-Estadounidense, también conocida en España como "el desastre del 98"
Esta es la historia de los 337 días de sitio que sufrieron aquellos heroícos soldados españoles.
El primer día de sitio, los españoles encuentran cerca de esta iglesia una nota del enemigo en la que les advierten que cuentan con tres compañías para el asalto y los invitan a rendirse,para evitar un inútil derramamiento de sangre,los sitiados, teniendo en cuenta los acontecimientos que se habían ido sucediendo en los últimos tiempos, no dudaban acerca de la cantidad de las fuerzas enemigas y se temieron que el sitio que acababa de comenzar se iba a convertir en un largo asedio y que sería practicamente imposible salir de la iglesia. Al día siguiente, aparece otra nota, esta vez clavada en una caña de bambú en el suelo, con una hoja de platanera encima, para protegerla de la lluvia. En esta nueva carta, los insurrectos, al no haber recibido respuesta a la anterior, insistían en las victorias que se estaban produciendo sobre las tropas españolas y les informaban acerca de la caida de casi todas las provincias sitiadas por los independentistas filipinos.
Esta es la historia de los 337 días de sitio que sufrieron aquellos heroícos soldados españoles.
El primer día de sitio, los españoles encuentran cerca de esta iglesia una nota del enemigo en la que les advierten que cuentan con tres compañías para el asalto y los invitan a rendirse,para evitar un inútil derramamiento de sangre,los sitiados, teniendo en cuenta los acontecimientos que se habían ido sucediendo en los últimos tiempos, no dudaban acerca de la cantidad de las fuerzas enemigas y se temieron que el sitio que acababa de comenzar se iba a convertir en un largo asedio y que sería practicamente imposible salir de la iglesia. Al día siguiente, aparece otra nota, esta vez clavada en una caña de bambú en el suelo, con una hoja de platanera encima, para protegerla de la lluvia. En esta nueva carta, los insurrectos, al no haber recibido respuesta a la anterior, insistían en las victorias que se estaban produciendo sobre las tropas españolas y les informaban acerca de la caida de casi todas las provincias sitiadas por los independentistas filipinos.Las Morenas, como Gobernador español de la isla, respondió que Manila(capital de Filipinas) no se rendiría por falta de agua, pues se podría utilizar la del mar. Así mismo los instó a volver a someterse a la obediencia de España, mostrandose dispuesto a recibirlos con los brazos abiertos si así lo hacían.
Al tercer día, el mismo día en que España perdía Cuba tras la batalla de Santiago de Cuba, Felix García Torres, otro desertor, llevó otra carta pero no fue recibida y le dijeron que hiciera entender al enemigo que si continuaban eligiendo ese tipo de emisarios, serían recibidos a balazos.
Tras un parón, días más tarde, los combates se reanudan y los filipinos, en un intento más de que los españoles se rindieran, envían otra carta, esta vez, con un tono más amenazante:
"Acabo de llegar con tres columnas de mi comando y, enterado de la resistencia inútil que mantenéis. os informo de que si disponéis las armas en el plazo de veinticuatro horas, respetaré vuestras vidas y propiedades, y seréis tratados con toda considereación. De lo contrario os obligaré a entregarlas. No tendré ninguna compasión de nadie y haré responsables a los oficiales de cualquier fatalidad que pueda ocurrir."
La respuesta española fue enviada a la mañana siguiente:
" A mediodía de hoy termina el periodo fijado en su amenaz. Los oficiales no pueden ser considerados responsables de las fatalidades que ocurran. Nos une la determinación de cumplir con nuestro deber, y deberás comprender que si tomas posesión de la iglesia, será solamente cuando no haya nada en ella sino más que los cuerpos muertos, la muerte es preferible a la deshonra".
Tras 120 días de indescansable asedio, los insurrectos volveron a escribir a los españoles, informandoles de que Filipinas ya no era territorio nacional de España y que, si se rendían, serían rapidamente embarcados hacia la península, los españoles replicaron que ningún ejército, al abandonar un territorio, puede olvidar a sus tropas desplegadas en el terreno. Por aquel entonces Martín cerezo contaba con 39 soldados, todos enfermos casi sin víveres, aunque había munición suficiente para seguir resistiendo.
Ante el temor del paso del tiempo resistiendo sin saber nada del exterior, el Teniente Martín Cerezo ordenó organizar pequeñas fiestas todas las tardes, en las que cantaban canciones y se aplaudía ostensiblemente. La actitud de los españoles irritaba a las tropas filipinas, que arreciaban el fuego y los insultos, lo que al mismo tiempo estimulaba el ánimo de los sitiados.
En la noche de Nochebuena de ese año, Martín Cerezo ordena a salir de la iglesia a sus soldados para obtener calabazas y frutos que crecían cerca de la Iglesia, el teniente solo contaba ya con 20 hombres, la acción fue un éxito y se llevó a cabo sin ninguna baja española y sin que los filipinos se dieran cuenta, esa noche los españoles celebraron la Nochebuena con un buen pollo asado de corral y fruta del tiempo, calabaza asada y café de postre, entre bromas y villancicos.
El Presidente de la República de Filipinas, Aguinaldo, conocedor de lo prolongado del sitio, envió varios cañones con tal de asaltar la Iglesia, causando 50 bajas por parte filipina y ninguna por parte española.Los filipinos, llamaron a parlamentar a los españoles, pero ante el silencio de los españoles, comenzaron a disparar de nuevo desde todas sus líneas, siguiendo causando bajas entre los servidores de los cañones filipinos.
En Abril de 1899, tras casi 300 días de asedio, ya apenas tenían nada que comer los soldados españoles, que se alimentaban de ratas, gusanos, caracoles y todo animal que por allí pasaba, pero ante todo esto los heróicos defensores de Baler continuaron en sus puestos, manteniendo la resistencia al estar convencidos de que defendían territorio español. En vista de ellos, los sitiadores hicieron aún más violentos los ataques, intentando incluso incendiar la iglesia, la actividad del teniente Médico Martín Cerezo era increible, enfermo y herido, se hacía trasladar en un sillón, allí donse su presencia era necesaria para ayudar a un compañero.
El desconcierto y el desánimo invadieron a los españoles, a su vez, un buque de guerra americano llegó a la playa con la intención de rescatar a los españoles, pues entonces también ellos eran enemigos de Filipinas al establecerse la Paz de París entreEspaña y los EE.UU. Pero la ignorancia de los españoles hicieron que 16 marines estadounidenses perdieran la vida en manos de los españoles, por lo que el buque abandonó la playa dejando abandonados a los esperanzados españoles que ya no tenian nada que comer, ni balas que disparar. Los heróicos defensores como tropa bien disciplinada, le dijerona su teniente que hiciera lo que a él mejor le pareciera, seguidamente este mandó llamar al jefe de las fuerzas sitiadoras.
Y así, honorablemente, dió fin tras 337 días de asedio el "Sitio de baler". El Teniente Martín Cerezo, enarbolando la bandera de España, encabezaba una formación de soldados agotados que con armas sobre el hombro, abandonaban el último solar español en el Pacífico, desde marzo de 1521. Le hacían pasillo soldados filipinos en posiciones de firmes, entre asombrados y admirados.
Tras esto, el Presidente Aguinaldo capituló: " Habiéndose hecha acreedora a la admiración del mundo de las fuerzas españolas que guarnecían el destacamento de Baler, por el valor, la constancia y heroísmo con que aquel puñado de hombres aislados y sin esperanza de auxilio alguno, han defendido su bandera por espacio de un año, realizando una epopeya tan gloriosa y tan propia del legenadario valor de los hijos del Cid y de Pelayo; rindiendo culto a las virtudes militares e interpretando los sentimientos del ejército de esta República, que bizarramente les ha combatido; a propuesta de mi secretario de Guerra, y de acuerdo con mi Consejo de Gobierno, vengo en disponer lo siguiente: Los individuos de que se componen las expresadas fuerzas no serán consiferadas como prisioneros, sino por el contrario, como amigos; y en su consecuencia, se les proveerá, por la Capitanía General, de los pases necesarios para que puedan regresar a su país.
Por fin, el 29 de julio del 99 embarcaron en el barco llamado "Alicante" camino de España. llegando a Barcelona el 1 de septiembre, siendo recibidos por las autoridades civiles y militares. Estos heroicos soldados españoles llamados "Los últimos de Filipinas" lo formaban 1 Teniente de Infantería, 1 teniente médico, 2 cabos, 1 corneta y 18 Soldados.
Tras 120 días de indescansable asedio, los insurrectos volveron a escribir a los españoles, informandoles de que Filipinas ya no era territorio nacional de España y que, si se rendían, serían rapidamente embarcados hacia la península, los españoles replicaron que ningún ejército, al abandonar un territorio, puede olvidar a sus tropas desplegadas en el terreno. Por aquel entonces Martín cerezo contaba con 39 soldados, todos enfermos casi sin víveres, aunque había munición suficiente para seguir resistiendo.
Ante el temor del paso del tiempo resistiendo sin saber nada del exterior, el Teniente Martín Cerezo ordenó organizar pequeñas fiestas todas las tardes, en las que cantaban canciones y se aplaudía ostensiblemente. La actitud de los españoles irritaba a las tropas filipinas, que arreciaban el fuego y los insultos, lo que al mismo tiempo estimulaba el ánimo de los sitiados.
En la noche de Nochebuena de ese año, Martín Cerezo ordena a salir de la iglesia a sus soldados para obtener calabazas y frutos que crecían cerca de la Iglesia, el teniente solo contaba ya con 20 hombres, la acción fue un éxito y se llevó a cabo sin ninguna baja española y sin que los filipinos se dieran cuenta, esa noche los españoles celebraron la Nochebuena con un buen pollo asado de corral y fruta del tiempo, calabaza asada y café de postre, entre bromas y villancicos.
El Presidente de la República de Filipinas, Aguinaldo, conocedor de lo prolongado del sitio, envió varios cañones con tal de asaltar la Iglesia, causando 50 bajas por parte filipina y ninguna por parte española.Los filipinos, llamaron a parlamentar a los españoles, pero ante el silencio de los españoles, comenzaron a disparar de nuevo desde todas sus líneas, siguiendo causando bajas entre los servidores de los cañones filipinos.
En Abril de 1899, tras casi 300 días de asedio, ya apenas tenían nada que comer los soldados españoles, que se alimentaban de ratas, gusanos, caracoles y todo animal que por allí pasaba, pero ante todo esto los heróicos defensores de Baler continuaron en sus puestos, manteniendo la resistencia al estar convencidos de que defendían territorio español. En vista de ellos, los sitiadores hicieron aún más violentos los ataques, intentando incluso incendiar la iglesia, la actividad del teniente Médico Martín Cerezo era increible, enfermo y herido, se hacía trasladar en un sillón, allí donse su presencia era necesaria para ayudar a un compañero.
El desconcierto y el desánimo invadieron a los españoles, a su vez, un buque de guerra americano llegó a la playa con la intención de rescatar a los españoles, pues entonces también ellos eran enemigos de Filipinas al establecerse la Paz de París entreEspaña y los EE.UU. Pero la ignorancia de los españoles hicieron que 16 marines estadounidenses perdieran la vida en manos de los españoles, por lo que el buque abandonó la playa dejando abandonados a los esperanzados españoles que ya no tenian nada que comer, ni balas que disparar. Los heróicos defensores como tropa bien disciplinada, le dijerona su teniente que hiciera lo que a él mejor le pareciera, seguidamente este mandó llamar al jefe de las fuerzas sitiadoras.
Y así, honorablemente, dió fin tras 337 días de asedio el "Sitio de baler". El Teniente Martín Cerezo, enarbolando la bandera de España, encabezaba una formación de soldados agotados que con armas sobre el hombro, abandonaban el último solar español en el Pacífico, desde marzo de 1521. Le hacían pasillo soldados filipinos en posiciones de firmes, entre asombrados y admirados.
Tras esto, el Presidente Aguinaldo capituló: " Habiéndose hecha acreedora a la admiración del mundo de las fuerzas españolas que guarnecían el destacamento de Baler, por el valor, la constancia y heroísmo con que aquel puñado de hombres aislados y sin esperanza de auxilio alguno, han defendido su bandera por espacio de un año, realizando una epopeya tan gloriosa y tan propia del legenadario valor de los hijos del Cid y de Pelayo; rindiendo culto a las virtudes militares e interpretando los sentimientos del ejército de esta República, que bizarramente les ha combatido; a propuesta de mi secretario de Guerra, y de acuerdo con mi Consejo de Gobierno, vengo en disponer lo siguiente: Los individuos de que se componen las expresadas fuerzas no serán consiferadas como prisioneros, sino por el contrario, como amigos; y en su consecuencia, se les proveerá, por la Capitanía General, de los pases necesarios para que puedan regresar a su país.
Por fin, el 29 de julio del 99 embarcaron en el barco llamado "Alicante" camino de España. llegando a Barcelona el 1 de septiembre, siendo recibidos por las autoridades civiles y militares. Estos heroicos soldados españoles llamados "Los últimos de Filipinas" lo formaban 1 Teniente de Infantería, 1 teniente médico, 2 cabos, 1 corneta y 18 Soldados.
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