jueves, 8 de noviembre de 2012

Ramón de Bonifaz. Primer Almirante de España y fundador de la Marina Real de Castilla

En el año de nuestro señor 1245, el soberano de Castilla y más tarde Padre de Andalucía Fernando III el Santo visitó la ciudad de Burgos. Allí se encontraba la pequeña sede de todos los marineros castellanos que faenaban en las costas cántabras. En esta visita quedó encandilado de las sabidurías que poseía sobre los mares y de cómo navegarlos un viejo hombre de mar, Ramón de Bonifaz y Camargo.

Aprovechando la posibilidad de atacar por mar a las huestes moras para la reconquista de Sevilla, Fernando III encargó a Bonifaz hacerse cargo de las flotas de Vizcaya y Guipúzcoa, las cuales debía de apresar en sus respectivos puertos. La empresa encomendada no fue difícil para Bonifaz. Apresó todos los barcos y los reunió coordinadamente en conjunto con los ejércitos del Rey. Ya rumbo hacia el sur de la península fue captando nuevos buques y marineros en Asturias y Galicia.

En 1247 la armada de Bonifaz llega a Sanlúcar de Barrameda en la desembocadura del río Guadalquivir con el propósito de remontar el río rumbo a Sevilla. Tuvieron que batallar durante un año para poder llegar al puente de Triana en 1248. Lo que allí sucedió no pasó al olvido y se convirtió en una hazaña legendaria. Ramón de Bonifaz con gran lucidez esperó el momento oportuno de marea alta y el viento a favor. Así pues con los dos barcos más robustos de su flota que fueron reforzados en proa a modo de ariete, embistió al puente de barcas que unidas mediante gruesas cadenas, al pie del Castillo de San Jorge, impedía el paso y protegía la ciudad. Este hecho, ocurrido el día 3 de mayo de 1248, dió lugar a la toma definitiva de Sevilla por las tropas castellanas.

En 1924 y en recuerdo a lo acaecido aquellos gloriosos días en la ciudad de Sevilla se decidió que apareciera una estatua en su honor sita en el monumento al Rey Fernando III, en la Plaza nueva de Sevilla.

San Fernando, rey de los castellanos recompensa a Bonifaz con señoríos en Sevilla y en Burgos. De esta manera se convierte en un hombre muy popular en su tiempo llegando a eclipsar de alguna manera la figura del mismísimo Rey.

En 1250 es nombrado "Caudillo de todos los navíos que son para guerrear” y "Almirante de Castilla", siendo el pionero en poseer este titulo en España. Este nuevo cargo supuso de manera inmedita la fundación de la primera Armada Española con Ordenanzas Militares ya que antes solamente existía una marina mercante.

Nuestro ilustre y querido protagonista murió en su ciudad de Burgos en el año de 1256. Su cuerpo fue sepultado en su monasterio de San Francisco. Abajo del sepulcro, una inscripción:
“Aquí yace el muy noble y esforzado caballero don Ramón Bonifaz, primer almirante de Castilla que ganó a Sevilla. Murió el año MCCLVI”.

Uno de los homenajes más emotivos hacia la persona de Bonifaz se encuentra en Santander, ya que el escudo de los montañeses representa la reconquista de Sevilla por parte de marineros cántabros al mando del almirante. En el escudo figuran la Torre del Oro de Sevilla y la nave en la que Ramón de Bonifaz y sus hombres rompieron las cadenas que unían Sevilla con Triana, el 3 de mayo de 1248.

martes, 6 de noviembre de 2012

Isaac Peral. El militar español que inventó el submarino


Isaac Peral y Caballero. Teniente de navío de la Real Armada Española, considerado como el inventor del primer torpedero submarino de la historia, más conocido como el "Submarino Peral". Nació en la ciudad de Cartagena, en la Región de Murcia.

Supo compaginar de excelente manera la vida militar y científica. Tras una larga carrera militar en la que participó entre otros, en la Guerra de Cuba de los Diez Años (1868-1878),en la que supo apaciguar la insurrección de los independentistas cubanos tras el Grito de Yara. Mientras tanto, España estaba envuelta en una nueva Guerra Carlista, la tercera (1872-1876), en la que también participó. De su carrera científica podemos destacar sus informes recogidos en el "Tratado teórico práctico sobre huracanes". Además de poseer la cátedra de física de la Escuela de Ampliación de Estudios de la Armada.

Ya habiendo resumido un poco quién era y de dónde venía Iaac Peral, es momento de hablar del mayor logro en su vida. Algo de lo que todos los españoles se sienten orgullosos, la invención del submarino.

Para empezar, se ha de decir que Peral creó su propia empresa, una compañía de ingenieros con el nombre de "Centro Industrial de Consultas Electro-Mecánicas". Aquí es dónde patenta algunos aparatos, de los que destaca un acumulador eléctrico con el que se crearon en España varias centrales de alumbrado eléctrico.

En 1885 Peral se dirige al Ministro de Marina de la época para darle a conocer sus teorías sobre la posibilidad de fabricar un torpedero sumergible para la defensa de las costas, algo inaudito hasta el momento. El Ministro aprobó el proyecto y autorizó la construcción del submarino por Real Orden de 4 de octubre de 1886.

Fue botado el 8 de septiembre de 1888 con el apoyo de la reina regente María Cristina. El coste total del sumergible alcanzó las 300 mil pesetas de la época.


Las características del aparato eran sorprendentes. Podía alcanzar la cota máxima de inmersión de 30 metros. Se controlaba por medio de dos hélices accionadas electricamente. Además tenía un tubo lanzatorpedos a proa, cosa que no volvería a verse hasta los famosos "Holland" norteamericanos, empleados en la Primera Guerra Mundial, 30 años después.

En un principio, el invento de Peral no fue bien acogido por la sociedad de la época ni fue bien visto por sus superiores militares, razón por la cual salió del ejército y viajó hacia Alemania para tratarse de un cáncer de piel que padecía. Pero allí le esperaba una muerte segura. Isaac Peral falleció en Berlín el 22 de mayo de 1895.

Para honrar su memoria eternamente se levantaron multitud de monumentos y nombraron calles y avenidas con su nombre en Cartagena y el resto de España. Aquí se observan dos fotos que pertenecen: En primer lugar, al monumento que le dedicaron en el barrio cartagenero que lleva su nombre "Peral".

Se erigió en 1951, de la mano del escultor Luis Bolarín, en la Plaza Sánchez Doménech. En segundo lugar podemos observar el mausoleo dónde yacen los restos de Peral.

Cada 1 de noviembre, desde hace mucho tiempo. Marinos de la Armada rinden homenaje en el Cementerio de Cartagnea, frente al mausoleo. A este homenaje se han ido sumando otras marinas internacionales: como la Armada Peruana, la Armada Alemana y la Armada Italiana.

Para acabar de hablar del ilustre protagonista de nuestra historia no podíamos quedarnos sin contar algo que refleja la grandiosidad de este personaje. La noche del 30 de octubre de 1993 de produjo una celebración única en el Puerto de Cartagena. Consistente en una Naumaquia. Miles de personas de todas las edades y lugares se congregaron para contemplar con efusividad el sonido de cientos de bocinas de barcos, campanas de iglesias, tambores, cañones del ejército de tierra y fuegos artificiales. En todo el mundo, sólo dos veces se ha realizado una Naumaquia. La vez anterior fue en 1550, que Enrique II de Francia celebró en Ruan. La última, a finales del siglo XX, en honor a Peral.

jueves, 25 de octubre de 2012

Rodrigo de Triana: ¡Tierra!

Lo que tiene la historia es que sólo la conocemos tal y como la escribieron los que la vivieron. Por ello Rodrigo de Triana, que ni se llamaba Rodrigo (Juan Rodríguez Bermejo), ni era de Triana (Los Molinos - Sevilla) pasó a tener un sitio privilegiado en la historia española y universal.

Para empezar a conocer a éste ilustre hispalense, tenemos que decir que Rodrigo de Triana era el marinero vigía de la carabela Pinta capitaneada por Cristóbal Colón en su primer viaje hacia Zipango (Japón).

El único escrito fidedigno en que se nombra a Rodrigo en el viaje, es el diario del almirante Colón. La referencia es mínima pero muy importante. En ella se cuenta como Rodrigo gritó: ¡Tierra!y se convirtió en el primer hombre europeo en divisar tierra americana desde su puesto de vigía el 12 de Octubre de 1492. Fecha que marcaría la historia universal y cambiaría el curso de la historia pasando de la Edad Media a la Edad Moderna.

La tierra que Rodrigo de Triana fue el primero en ver se trata de una pequeña isla de las Bahamas y que Colón bautizó con el nombre de San Salvador.

A su regreso a España Rodrigo reclamó la recompensa de diez mil maravedíes que prometieron dar los Reyes Católicos a aquel que fuera el primero en ver tierra firme. Recompensa que nunca fue entregada ya que Cristóbal Colón convenció a sus católicas majestades en que el mismo tuvo ese falso privilegio.

Sin premio ninguno, pero entregado a sus valores de marinero y a la honra de su patria. Rodrigo embarcó de nuevo en posteriores expediciones por el Mar del Sur (Océano Pacífico). En 1525 se pierde el rastro de éste peculiar personaje de nuestra historia. La última referencia que se tiene de él es que participó en la expedición de García Jofre hacia las Molucas. Al parecer aquí sería dónde perdió la vida aunque alguna leyenda cuenta que se convirtió al Islam y pasó sus últimos días en el norte de África.

Para honrar su hazaña. En 1973 se le dedicó un monumento en el barrio sevillano que frecuentaba, Triana. Se sitúa en en la calle Pagés del Corro en su confluencia con calle Génova y es obra del escultor José Lemus. En el monumento aparece Rodrigo desde su puesto de vigía en el momento exacto en el que gritó su frase más corta y más célebre: "¡Tierra!".


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